noviembre 22, 2014

Emociones y estados de ánimo en la acción humana. ( I )

En la acción humana es posible distinguir tres dominios muy importantes, el dominio del cuerpo, el de las emociones y el lenguaje. Entre estos diferentes dominios se establecen relaciones de coherencia,  así lo que ocurre en uno condiciona lo que ocurre en otro y viceversa, existe una interacción muy dinámica. Lenguaje, posturas del cuerpo y emociones se comportan congruentemente entre si y se influencian mutuamente.

El dominio de las emociones requiere de una atención cuidadosa ya que influye en nuestra acción cotidiana, llegando a constituirse en factor determinante respecto a lo que podemos o no hacer en los más diversos ámbitos, como nuestras relaciones familiares, el trabajo, nuestras aspiraciones, etc.  La relación de la emocionalidad con la comunicación humana es muy relevante, puede abrir o cerrar puertas cuando estamos comunicándonos en nuestra cotidianeidad y en los momentos importantes. Humberto Maturana sostiene que una conversación es siempre una combinación de dos factores
básicos- lenguaje y emociones.  Para establecer una buena comunicación se requiere de un equilibrio entre lenguaje y emociones. Se debe aclarar que lograr dicho equilibrio no es fácil, existen muchas variables que lo impiden, pero debemos intentar alcanzar un equilibrio razonable.

La vida emocional en su conjunto puede ser analizada desde dos dominios, el de las emociones y el de los estados de ánimo, pese a que en muchas ocasiones resulta complicado distinguir los límites entre unos y otros.

Las emociones surgen cada vez que se produce un quiebre en nuestro fluir cotidiano, cuando un hecho o fenómeno cualquiera viene a interrumpir nuestra habitualidad, nuestro fluir en la transparencia. Cada vez que se produce un quiebre, nuestro horizonte de posibilidades cambia, a veces bruscamente, para bien o para mal, y a partir de ahí debemos tomar acciones para hacernos cargo de la nueva situación, generándose emociones. Como sostiene Echeverria, "la emoción es una distinción que hacemos en el lenguaje para referirnos al cambio en nuestro espacio de posibilidades a raíz de determinados acontecimientos. Podemos por lo tanto señalar las circunstancias particulares que generan las emociones. Si esas circunstancias desaparecen las emociones que los acompañaban también desaparecen." Esto lleva a afirmar que para entender una emoción debemos remitirnos al hecho que la ocasiono, o, también, que para evitar una emoción se requiere evitar el hecho que la causó y viceversa. Lo anterior nos lleva a señalar que existen posibilidades de diseño o de intervención respecto a nuestra vida emocional, podemos hacer algo al respecto.


Los estados de ánimo tienen aspectos que lo hacen diferente a las emociones, no son como éstas productos de un hecho específico, pues se desarrollan teniendo como trasfondo nuestra acción, son estados emocionales desde los cuales realizamos las acciones determinándola en gran medida . Los estados de ánimos nos acompañan en todo momento y lugar, quierámoslo o no, y llegamos a pensar que no podemos hacer nada para evitarlos o cambiarlos, pues una vez dentro de ellos nos comportamos de acuerdo a como se espera que actuemos en dicho estado de ánimo. Sin embargo es posible sostener que podemos intervenir y diseñar acciones para cambiar lo que parece inmutable, y ello valida  el investigar  sobre las causas de los estados de ánimo. Un ejemplo sobre los efectos de los estados de ánimo a nivel país, y que es muy citado, es el caso del pueblo alemán, el que tras la derrota de la primera guerra mundial fue humillado de tal manera por las condiciones extremas que impusieron los vencedores, que generó un estado de ánimo de humillación generalizado en su población. Esto fue hábilmente aprovechado por Hitler, quien con un discurso que prometía devolver la dignidad a la nación alemana logró acceder al poder total apoyado por el nacional socialismo.

Los estados de ánimo los encontramos en todos lo ámbitos de nuestra existencia, así podemos distinguir una gran diversidad de estados de ánimo: de acuerdo a diferentes lugares, como ciudades, países, culturas, cada uno con un estado de animo de sus gentes diferentes al de otros. Los días de la semana los vivimos con distintos estados de animo, por ejemplo, no es lo mismo un día lunes a un viernes o sábado, y así en todos los ámbitos de la vida. En resumen, es evidente que ciertas acciones son posibles y otras no dependiendo del estado de animo que tengamos en un momento dado, pues estos abren o cierran posibilidades y, además, los estados de animo se encuentran en todos los aspectos de nuestra existencia, vivimos inmersos en ellos y no nos es posible evitarlos, pero podemos modificarlos si logramos observarlos con atención.

Las emociones son productos de alguna acción o un  hecho que modifica nuestro horizonte de posibilidades, en cambio los estados de ánimo son determinantes para nuestras acciones, nuestras acciones reflejan nuestros estados de ánimo. No obstante lo anterior, existe una estrecha relación entre emociones y estados de ánimo, ya que a partir de la reiteración en  el tiempo de una determinada emoción, ésta termina provocando un determinado estado de ánimo. Es lo que ocurre con los acontecimientos que consideramos importantes, que nos afectan mucho, y por eso permanecen con nosotros más tiempo y nos acompañan a todos lugares, simplemente no podemos abstraernos de ellos (una  discusión fuerte con un ser querido, una perdida de alguien importante en nuestra vida, etc.).

Robert E. Thayer es un estudioso del tema, y al respecto afirma: "Los estados de ánimo son sensaciones de fondo que persisten en el tiempo, son como el "terreno propicio" para responder emocionalmente de una u otra manera. Ejemplo, estando en un EA "activo e irritable" es más probable que tengamos una conducta más agresiva. Los EA pueden ser considerados como indicadores generales, tanto del funcionamiento fisiológico como de la experiencia psíquica. Son como una  especie de termómetro que refleja los acontecimientos externos e internos que nos afectan.

Respecto al origen de los estados de ánimo Thayer señala:"en general se cree que nuestras actividades, relaciones personales, éxitos y fracasos son el origen de los estados de ánimo. Lo anterior no es del todo exacto, ya que también la salud, el sueño, la alimentación, los estilos de vida, pensamientos y cantidad de ejercicios, etc., influyen de manera importante en los estados de ánimo.

Continúa...

Reseña de "Ontología del lenguaje", R.Echeverria.

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