abril 19, 2017

Ni un peso más a las AFP... una compleja declaración.

Las bajas pensiones que están obteniendo los cotizantes de las AFP ha detonado un fuerte movimiento social en contra de éstas. El tema está en la agenda publica y tiene mucha importancia, a tal grado que el gobierno ha tenido que trabajar un proyecto de reforma al sistema previsional chileno, que esencialmente busca hacerlo mas solidario, como solución para aumentar las pensiones.

En ese contexto, se han hecho declaraciones encontradas entre ministros del actual gobierno.

Por una parte la ministra del trabajo Alejandra Kraus ha declarado, con la autoridad que le da su cargo, "ni un peso más a las AFP". Hasta el momento, a nivel de opinión publica, esta declaración se entiende así: el incremento del 5% al fondo de pensiones con cargo al empleador se debería administrar por un ente distinto a las afps, lo que implícitamente significa que éstas no harían un adecuado manejo financiero de esas platas... sin dar razones claras de ello.

Por otro lado Rodrigo Valdes, actual ministro de hacienda, ha declarado que no se puede ser tan categórico al respecto, desautorizando los dichos de Alejandra Kraus.

Qué habrá querido decir realmente Alejandra Kraus... Resulta que, en caso de que el 5% adicional fuera administrado por las afps, éstas no podrían cobrar una mayor comisión ya que ésta está determinada por el monto del sueldo del trabajador, y el 5% es un monto que aportarán los empleadores, por lo tanto la comisión no cambiaría. Se trataría de un asunto de desconfianza, o estamos ante un asunto contaminado políticamente, ya que dada la impopularidad actual de las afps, las actuales autoridades no están dispuestas a pagar ese costo político.

Finalmente el gobierno a decidido que dicho 5%, de ser aprobado, deberá se administrado por un ente autónomo diferente de las afps, cerrando la discusión por el momento.

Por lo expuesto, a mi juicio, las razones que hay detrás de esta decisión no me parecen muy solidas, hablan del momento político actual, con elecciones ad portas, que impiden hacer lo que corresponde, es decir, hacer una amplia deliberación, donde se den solidas razones y decidir en consecuencia. El tema es muy delicado, se trata de lograr que las bajas pensiones mejoren sustancialmente.


marzo 25, 2017

Transparencia y administración pública.

Estamos en un año electoral, habrá elecciones presidenciales y parlamentarias, esto implica, entre otras cosas, que los servidores públicos estarán bajo escrutinio, habrá cuestionamiento y/o reconocimiento a la labor de éstos.

No es posible ignorar el hecho que los individuos tienen intereses propios que mueven su acción. Por otro lado, la idea de administración publica nos señala que ésta debe estar guiada por la noción del interés general. Es decir, por un lado tenemos a los individuos que buscan su interés personal y por otro las instituciones publicas que deben promover el interés general para hacer posible una sociedad, para que una comunidad de sentido sea posible. Hay una suerte de contraposición de intereses lo que representa siempre un desafío para la sociedad.

La administración publica, para llevar a cabo su misión, necesita de "funcionarios públicos" o "servidores públicos", los que primero son individuos y, como tales, buscan sus intereses propios, pero al actuar dentro de la administración publica deberían ignorarlos y preocuparse solo del interés general.

Pero en el mundo real, esperar que los servidores públicos se desentiendan de sus intereses propios y se preocupen solo del interés general, es por decir lo menos... ingenuo.

Lo anterior nos lleva a que es necesario crear las condiciones para que el estándar de la actividad publica sea el requerido, lo que implica resolver el tema de cómo deben organizarse las instituciones.

En tal sentido, el principio de transparencia parece ser la herramienta adecuada para salvar la dificultad, es decir, para lograr que en mayor medida los individuos que actúan en la administración publicas lo hagan para la consecución del interés general y no para el beneficio personal usando sus cargos públicos. El principio de transparencia entonces, convertido en norma, hace posible, o debería hacer posible, esperar que la probidad sea un elemento importante en la acción de los servidores públicos.

Por desgracia hoy la corrupción recorre nuestro país y ésta es transversal ya que todo el espectro político esta involucrado en casos de corrupción. Esto por cierto que afecta la calidad de las políticas publicas que se impulsan, lo que se traduce en un perjuicio para quienes se encuentran en una situación de precariedad en distintos ámbitos.

En nuestro país existe el Consejo para la Transparencia,  una institución que busca promover la transparencia en la actividad publica, es una institución cuyo directorio es nombrado por el Presidente en ejercicio con acuerdo del parlamento. Esta institución necesita tener una mayor visibilidad, que muchas más personas la conozcan y sepan de sus objetivos, que sepan de su existencia.

Vivimos en una sociedad donde existe un culto (una cultura) al individualismo, es decir, donde el individualismo es aceptado e incluso valorado, por lo que el tema de la transparencia en la acción de los servidores públicos es aún mas relevante ya que no existen muchos incentivos para actuar solo pensando en el interés general.


www.consejotransparencia.cl




marzo 04, 2017

Cambios al modelo Neoliberal en Chile.

En el libro"El otro modelo" (2013), se parte afirmando que "el desarrollo del país requiere importantes reformas en los ámbitos político, social y económico, las que, de no implementarse, pueden generar significativos efectos negativos sobre dicho desarrollo".

El actual gobierno llegó al poder con ese discurso, se habló de que el país no requería "reformitas" sino reformas profundas, discurso que representaría las demandas de una ciudadanía empoderada, cuya mayor expresión se vivió el 2011 con las múltiples demandas tanto de los estudiantes como de otros estamentos de la sociedad: Barrancones, Hidroaysen, La Polar, Aysen, Calama, etc.

Hoy, en el 2017, hemos visto que esas profundas reformas, lejos de impulsar el desarrollo de nuestro país, han significado una contracción importante de éste, es decir, los efectos negativos que se pretendían solucionar no solo no se cumplieron, si no que por el contrario, en muchos casos, se exacerbaron, o el remedio resultó peor que la enfermedad. Las evidencias al respecto están por todos lados, no se pueden simplemente obviar.

Como consecuencia de lo anterior, el discurso de las reformas profundas se ha debilitado mucho, por lo que será interesante ver qué ofrecerán a la ciudadanía este año, año de elecciones presidenciales y parlamentarias, los distintos actores de la clase política que aspiran llegar al gobierno.

El llamado "malestar" ciudadano es verdadero, pero éste no ha sido escuchado adecuadamente, no ha sido interpretado correctamente por la clase política.

La desafección de la ciudadanía con la política ha ido en aumento, y hoy se ve, por ejemplo, en la dificultad que tienen los partidos políticos para refichar a sus adherentes para cumplir con la ley que les exige tener inscritos 18.250 militantes como mínimo. Se ha comenzado a hablar, por parte de algunos sectores políticos, de la necesidad de lanzar una ley corta para solucionar este problema.

Es razonable plantear que las "profundas reformas" llevadas a cabo por el actual gobierno,  no eran las que se requerían, o éstas fueron mal implementadas.





febrero 28, 2016

Comunicación Corporativa: Imagen


El mismo Minguez coincide con otros autores sobre el concepto de Imagen, definiéndolo como “el conjunto de significados que una persona asocia a una organización”, es decir, las ideas utilizadas para describir o recordar dicha organización.
Es imposible tener una percepción total y global de una empresa por parte de las personas, por lo que la imagen resultante de esa percepción se basa en fragmentos. Al respecto, sobre una organización se pueden proyectar tres distintos tipos de imagen: de empresa, de marca y de producto. La primera es la imagen institucional de la organización, la segunda se refiere al conjunto de signos visuales y verbales que elige para identificarse, los cuales representan a la organización en la mente de los públicos. La tercera se refiere al lugar que ocupan los productos y servicios que ofrece la organización frente a otros que existen en el mercado y con los cuales compite.
La imagen corporativa, desde el punto de vista de la organización, está relacionada con las operaciones cuyo fin es crear determinadas impresiones en los públicos, por lo que la imagen es un reflejo de la identidad, cuyo destino final es determinar la actitud de los públicos en un sentido positivo para la empresa.
Se ha dicho que la imagen corporativa es un constructo originado en los entornos de la organización que excede los entornos inmediatos, y pertenece al receptor de ella, por lo que la empresa no está capacitada para determinar la actitud de los públicos ni en sentido positivo ni negativo.
A las mencionadas operaciones que construyen la imagen se agregan los retazos de lo que la empresa ES, lo que la empresa HACE y lo que la empresa DICE, aunque no de manera exclusiva ni determinante. Lo anterior es relativizado pues también intervienen aspectos como los prejuicios, la religión, la opinión de terceros, la exposición a los medios y las experiencias propias (las buenas y las malas, las directas e indirectas). Guisasola (2003) indica, “la imagen de empresa no depende exclusivamente de lo que la organización quiere mostrar, también depende de lo otro que el público quiere captar, apropiarse, interpretar, transformar. Sobre dichas interpretaciones influyen razones ideológicas, raciales, culturales, históricas, etc.”
La identidad corporativa, como se ha dicho, no puede ser componente diferenciable de la imagen, pues no es posible que la identidad esté simultáneamente aquí (la organización) y allá (el receptor). La identidad le pertenece a la organización como la imagen (su juicio, su parecer) le pertenece al otro, y la imagen es independiente de la identidad, aunque no de manera absoluta dada su calidad de referencial.
De igual forma, la conducta, el entorno y la comunicación tampoco pueden ser tales componentes ya que forman parte de la identidad corporativa: “lo que la empresa ES, lo que la empresa HACE y lo que la empresa DICE”, es decir, la totalidad de los modos en que la organización se presenta a sí misma.
Se debe señalar que N. Minguez atribuye a la imagen cuatro elementos diferenciables:
1.- Identidad (imagen esencial)
2.- Entorno (imagen contextual
3.- Conducta (imagen factual)
4.- Comunicación (imagen conceptual)
- La esencial: “está compuesta por aquellos rasgos más directamente vinculados a la identidad central [?] de la organización y a su percepción desde dentro y fuera de la empresa … emana de lo que la organización es incluso antes de hacer o decir nada y por eso su raíz se encuentra en la carta de identidad y, muy especialmente, en la misión y en la visión”.
- La contextual: “está formada por un marco político y legal, por un marco social y cultural, por un marco económico y tecnológico y por un marco medioambiental”.
- La factual: “es resultado de la conducta de la organización” y
- La conceptual: la “concebida y difundida por la organización a través de los
distintos instrumentos de comunicación de que dispone”. 

Continúa...

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